¿Extra Virgen o regular? Te contamos la diferencia entre estos dos aceites de oliva

Recientemente hemos escuchado mucho sobre el aceite de oliva extra virgen, ese frasco con un líquido de tonos más obscuros que vale una lana extra en el super en comparación a su pariente cercano el común y corriente aceite de oliva.

Seguramente al igual que nosotros te has hecho estas preguntas: ¿Por que uno es más caro que el otro? ¿Que diferencias existen entre los dos?

El truco esta en su proceso.

El aceite de olivo extra virgen (EVOO por sus siglas en inglés) viene del proceso de moler olivas recién cosechadas para producir una pasta que luego es prensada en frío para extraer sus aceites, no pasa por un proceso de refinado y no se le añade ningún químico o conservador.

El aceite que no pasó las pruebas de calidad es refinado para remover las impurezas, a este aceite procesado se le agrega un poquito de EVOO y tenemos como resultado el aceite de oliva regular.

Si me los pones sin etiqueta, ¿Cómo puedo diferenciar uno de otro?

El aceite de oliva extra virgen tiende a tener un color tirándole a verde más obscuro, un aroma frutal y un sabor un tanto herbal.

El aceite de oliva regular por lo general viene en tonos amarillo-verdosos, es mucho más claro y su sabor tiende a ser neutral.

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Vamonos a lo que sigue, ¿Cuál aceite es mejor para cocinar?

Técnicamente el EVOO es un mejor producto, pero no todos podemos andar vaciando nuestro botecito con singular alegría, luego anda saliendo más caro el caldo que las albóndigas.

Nuestra recomendación:

Si vas a preparar platillos como unas albóndigas, no desperdicies las preciadas gotas del EVOO, las chuladas de su sabor se van a perder entre los otros ingredientes, utiliza un aceite de olivo regular.

Para saltear, freír ligeramente o preparar platillos con muchos ingredientes, tu aliado es el Aceite de Oliva Regular.

Cuando desees resaltar el sabor y atributos del aceite, siempre es mejor usar un Aceite de Oliva Extra Virgen.

Lúcete poniendo unas gotas de este en platillos fríos, aderezos e incluso al servir tus platillos calientes, como por ejemplo en una pasta, agrégale un chorrito al plato ya servido para darle presentación, textura y aroma al plato.

 

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